Discurso de S.E. Noemí Espinoza Madrid en la 3a Reunión de la Subcomisión del Sargazo celebrada en Venezuela
Quiero agradecer especialmente al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela por recibirnos hoy en Caracas y por hacer posible esta tercera reunión de la Subcomisión del Sargazo.
Agradezco también a Cuba, como Presidente de la Mesa Directiva de la Subcomisión, por su conducción, y a cada una y cada uno de ustedes por asumir nuevamente este espacio de trabajo regional.
Esta reunión tiene lugar en un momento especialmente importante para nuestra región.
En pocos días se celebrará la 4a Conferencia UE-Caribe sobre el Sargazo–Global Gateway: Configurando una cadena de valor del sargazo en el Caribe.
Y, al mismo tiempo, este año hemos visto, quizá como nunca antes, cómo el sargazo se ha ido apoderando de nuestras costas y nuestras playas, afectando distintas dimensiones de la vida en el Gran Caribe.
Para quienes vivimos en esta región, esta realidad es imposible de ignorar. Vemos cómo las comunidades costeras conviven diariamente con grandes acumulaciones de sargazo.
Vemos playas transformadas en cuestión de días, poniendo en riesgo actividades turísticas de las que dependen miles de familias.
Vemos ecosistemas costeros y marinos, que sostienen buena parte de nuestra riqueza natural y económica, seriamente afectados.
Y vemos a los gobiernos responder, temporada tras temporada, a un fenómeno cuya escala, frecuencia y complejidad siguen aumentando.
Por eso, la primera pregunta que deberíamos hacernos hoy es muy sencilla:
¿Qué significa realmente responder al sargazo como región?
Nuestros países han acumulado experiencia. Han desarrollado conocimiento científico, tecnologías, modelos de gestión y nuevas formas de aprovechamiento. Y han aprendido, muchas veces en circunstancias muy difíciles, qué funciona, qué no funciona y dónde siguen existiendo brechas importantes.
Pero el sargazo sigue recordándonos algo esencial: el fenómeno que llega a una playa determinada no comenzó allí y tampoco termina allí.
Es, por su propia naturaleza, un desafío que nos obliga a mirar más allá de nuestras fronteras nacionales.
Y esa realidad toca directamente una cuestión más amplia: cómo fortalecemos la gobernanza conjunta del Mar Caribe que compartimos.
La gobernanza regional se construye creando espacios permanentes de coordinación, compartiendo nuestros saberes, generando confianza y acordando prioridades frente a desafíos que ningún Estado puede resolver por sí solo.
En este contexto, la Asociación de Estados del Caribe ocupa una posición única. Es la única organización regional cuya membresía reúne a todos los países y territorios que tienen costas sobre el Mar Caribe. Por ello, no existe otro espacio mejor situado ni con mayor legitimidad regional para articular una respuesta verdaderamente integral al sargazo.
En ese sentido, esta Subcomisión tiene un valor que va más allá de la gestión del sargazo. Es una pieza concreta de la gobernanza del Mar Caribe y el mecanismo mediante el cual la AEC puede movilizar la amplitud de su membresía para coordinar esa respuesta regional.
Y precisamente por eso, este no puede ser únicamente un espacio para compartir lo que cada país está haciendo. Debe ayudarnos a identificar lo que podemos hacer juntos; a convertir experiencias en prioridades comunes; y a proyectarlas en los espacios donde se toman decisiones sobre cooperación, financiamiento e inversión.
Y esa tarea cobra especial importancia ahora que nos acercamos a la próxima Conferencia en Quintana Roo.
La Conferencia Global Gateway nos ofrece una oportunidad concreta para llevar al Gran Caribe a una conversación internacional sobre el futuro de la respuesta al sargazo.
Pero nuestra presencia allí debería aspirar a algo más que participar.
Debemos llegar con una voz propia: construida a partir de lo que nuestros países están viviendo, de las soluciones que ya están desarrollando y de aquello que necesitamos que cambie.
Y esa voz debe encontrar en la AEC su espacio natural de articulación. Precisamente porque representa a todo el Gran Caribe, la Asociación está mejor situada que cualquier otra organización para recoger nuestras distintas realidades, convertirlas en posiciones regionales y darles continuidad más allá de una conferencia o una temporada de sargazo.
Y eso nos lleva a la segunda pregunta para nuestra discusión de hoy:
¿Qué queremos lograr después de Quintana Roo?
Que nuestras prioridades estén mejor reflejadas en las iniciativas de cooperación.
Que nuestros saberes y capacidades estén mejor conectados.
Que las experiencias que están dando resultados puedan ampliarse.
Y que las comunidades más afectadas puedan beneficiarse también de las oportunidades económicas que empiezan a surgir alrededor del sargazo.
No necesitamos reiterar diagnósticos que conocemos bien. Necesitamos utilizar mejor nuestras capacidades para identificar dónde la cooperación regional puede producir un cambio real.
Esa es también la lógica de nuestra agenda de hoy.
Durante la mañana conoceremos lo que estamos haciendo en nuestra región. Por la tarde, el desafío será mirar estas experiencias en conjunto y preguntarnos qué nos dicen sobre las prioridades del Gran Caribe.
Porque una perspectiva regional no se construye borrando nuestras diferencias. Se construye identificando aquello que compartimos y aquello que podemos impulsar juntos.
Y esta Subcomisión reúne las condiciones para hacerlo.
Sus integrantes conocen el fenómeno desde distintas disciplinas y desde realidades nacionales muy diversas. Ese conocimiento debe permitirnos participar en la conversación internacional no solamente como una región afectada por el sargazo, sino como una región que desarrolla soluciones, experimenta, innova y tiene propuestas que aportar.
Ese cambio de perspectiva también debe reflejarse en nuestra relación con nuestros socios.
La cooperación internacional no debería preguntarse únicamente qué necesita el Gran Caribe. Debería también reconocer lo que ya está construyendo el Gran Caribe, qué soluciones pueden ampliarse y qué alianzas necesitamos para hacerlo posible.
Excelencias, distinguidos representantes:
Esta reunión nos ofrece la oportunidad de dar un paso concreto en esa dirección.
Al final de esta jornada, debemos salir de Caracas con prioridades comunes más claras para llevar a Quintana Roo, pero también con una comprensión más precisa del papel que esta Subcomisión y la AEC deben desempeñar hacia adelante.
La Asociación no es simplemente un participante más en la respuesta al sargazo. Por la composición de su membresía y por su mandato de cooperación en el Gran Caribe, es la organización llamada a articularla y a asegurar que todas las costas, países y territorios del Mar Caribe formen parte de ella.
Si conseguimos conectar la experiencia de nuestros países, construir prioridades comunes y llevarlas de manera consistente a los espacios donde se toman decisiones, habremos dado un paso importante frente al sargazo.
Pero también habremos fortalecido algo aún más importante: nuestra capacidad, desde la Asociación de Estados del Caribe, de gobernar conjuntamente el Mar Caribe que compartimos.
Muchas gracias.
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