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Día Mundial de los Humedales 2026: Impulsando el Patrimonio Cultural y un Futuro Sostenible en el Gran Caribe

Por Anne-Love Soter

Cada año, el 2 de febrero, la comunidad internacional celebra el Día Mundial de los Humedales, una ocasión que en 2026 se centra en el tema “Humedales y conocimientos tradicionales: Celebrando el patrimonio cultural”. Esta celebración conmemora el aniversario de la firma de la Convención de Ramsar sobre los Humedales en 1971. Actualmente, la Convención reúne a 172 Partes Contratantes y 2520 Humedales de Importancia Internacional, que abarcan más de 253 millones de hectáreas en todo el mundo (1). Este marco global sigue siendo fundamental para los esfuerzos internacionales por conservar y utilizar de forma sostenible los ecosistemas de humedales que sustentan la vida en la tierra y el mar, reconociendo al mismo tiempo el papel vital de los conocimientos tradicionales y las prácticas culturales en su gestión.


Los humedales, incluidos los manglares, los estuarios, las lagunas y las marismas costeras, se encuentran entre los ecosistemas más productivos del planeta. Aunque ocupan solo alrededor del 7 % de la superficie terrestre, los humedales albergan aproximadamente el 40 % de la biodiversidad mundial y proporcionan medios de vida a más de mil millones de personas en todo el mundo (2). Sin embargo, su importancia se ha subestimado durante mucho tiempo. Según la Perspectiva Mundial de los Humedales (2018), entre 1970 y 2015, el mundo perdió más del 35 % de sus humedales, y las poblaciones de especies de agua dulce disminuyeron un promedio del 85 % durante el mismo período (3). La expansión urbana, el uso insostenible del suelo, la contaminación y el cambio climático siguen acelerando esta pérdida, debilitando los sistemas naturales de los que dependen las comunidades para obtener agua, alimento y protección.


En el Gran Caribe, los humedales desempeñan un papel fundamental en el desarrollo sostenible, no solo por sus funciones ecológicas, sino también por su profunda conexión con la identidad cultural y los conocimientos tradicionales. Durante generaciones, los pueblos indígenas y las comunidades locales han dependido de los humedales para obtener alimento, refugio y prácticas culturales, desarrollando sistemas de conocimiento estrechamente en sintonía con los ciclos estacionales y la dinámica de los ecosistemas. Por ejemplo, entre las comunidades garífunas y otras comunidades costeras con personas de ascendencia africana en Honduras (4), los ecosistemas de manglares han sustentado tradicionalmente la pesca artesanal, la construcción de embarcaciones, las prácticas medicinales y los sistemas de gestión comunal que regulan el uso de los recursos y garantizan la regeneración. Estas prácticas han contribuido a la resiliencia a largo plazo de los humedales costeros, mientras que los manglares y las lagunas costeras siguen actuando como amortiguadores naturales contra huracanes, mareas de tempestad y erosión costera. Al mismo tiempo, estos ecosistemas sustentan el turismo y la pesca, sustentan los medios de vida locales y salvaguardan la biodiversidad y el patrimonio cultural únicos de la región (5). A medida que el cambio climático se intensifica, la protección de los humedales, junto con los conocimientos tradicionales que han dado forma a su gestión, se vuelve esencial para salvaguardar las comunidades, la continuidad cultural y las economías en toda la cuenca del Caribe.


Cuando los humedales se protegen y restauran, brindan beneficios que se extienden mucho más allá de sus límites. Filtran y almacenan agua dulce, reducen el riesgo de inundaciones y sustentan la pesca, entre muchos otros servicios ecosistémicos. Estos ecosistemas se conocen a menudo como sistemas de "carbono azul" debido a su excepcional capacidad para capturar y almacenar carbono, lo que los convierte en aliados indispensables para abordar el cambio climático. Por ejemplo, las turberas por sí solas almacenan aproximadamente el 30 % del carbono terrestre mundial; el doble que los bosques del mundo; mientras que los manglares pueden secuestrar hasta cuatro veces más carbono que muchos bosques tropicales (6).


Reconociendo esta realidad, la Asociación de Estados del Caribe (AEC) sitúa la conservación de los humedales en el centro de sus esfuerzos de cooperación regional, en consonancia con el Objetivo Estratégico C de su Plan de Acción 2022-2028, que busca reducir los riesgos ambientales, detener la pérdida de biodiversidad y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas al cambio climático. Este compromiso se reafirma en la Declaración de Montería (2025), que reconoce la economía azul como un motor vital del desarrollo sostenible y subraya la importancia de salvaguardar los ecosistemas marinos y costeros, a la vez que promueve la designación del Mar Caribe como Área Especial en el Contexto del Desarrollo Sostenible. A través de la incidencia política, la AEC promueve marcos legales e institucionales más sólidos para apoyar la conservación y el uso sostenible de los ecosistemas costeros y marinos. Dentro de la agenda de Cambio Climático, Reducción del Riesgo de Desastres y Protección y Conservación del Mar Caribe, la Asociación promueve soluciones basadas en la naturaleza al destacar la restauración de manglares y la protección de humedales como respuestas rentables y resilientes a los impactos climáticos, al tiempo que fomenta alianzas con actores clave. La AEC continúa sirviendo como intermediario facilitando el diálogo y la cooperación entre sus Estados Miembros, Miembros Asociados y socios para abordar desafíos compartidos como la degradación costera, la contaminación, la pérdida de ecosistemas y la preservación del patrimonio natural y cultural del Caribe.


En este Día Mundial de los Humedales, la AEC reafirma su compromiso con la protección del corazón verde y azul de la Región del Gran Caribe. Preservar los humedales no es solo una prioridad ambiental; es una responsabilidad compartida y una inversión estratégica en resiliencia, medios de vida y desarrollo sostenible para las generaciones presentes y futuras.

Referencias:

  1. The Ramsar Convention on Wetlands. Ramsar Convention Secretariat; Available online: https://www.ramsar.org  
  2. Wetlands International. Ensuring the Global Biodiversity Framework Prioritises Measures to Safeguard Wetlands and Wetland Biodiversity. Wetlands International; 2022. Available online: https://www.wetlands.org/publication/ensuring-the-global-biodiversity-framework-prioritises-measures-to-safeguard-wetlands-and-wetland-biodiversity/
  3. Wetlands International. Wetlands at the Heart of Biodiversity and Sustainable Development. Wetlands International; May 21, 2025. Available online: https://www.wetlands.org/blog/wetlands-at-the-heart-of-biodiversity-and-sustainable-development/
  4. Office of the United Nations High Commissioner for Human Rights. Defending ancestral lands: the Garifuna struggle in Honduras; February 3, 2025. Available online: https://www.ohchr.org/en/get-involved/stories/defending-ancestral-lands-garifuna-struggle-honduras  
  5. Hershey, N.R. & Nandan, S.B. Preserving the Blue Carbon: The Role of Coastal Wetlands in Sustainable Development. In: Joseph, S. & Pradeepkumar, A. (eds), Ecosystem Services Valuation for Sustainable Development. Springer, Singapore; 2024. Available online: https://doi.org/10.1007/978-981-97-4688-0_9
  6. United Nations Environment Programme (UNEP). Drive to Protect the World’s Wetlands Gains Momentum. UNEP; 2023. Available online: https://www.unep.org/news-and-stories/story/drive-protect-worlds-wetlands-gains-momentum