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RESCATANDO EL TURISMO DEL CARIBE (Primera Parte de una Serie de Dos Partes) El Gran Caribe Esta Semana Norman Girvan En los últimos años el
turismo ha sido una de las industrias más alcistas de la economía
mundial. En el 2000 el arribo de turistas extranjeros creció en un 7.4
porciento – el doble de años anteriores — llegando a un total de 699
millones y generando una cifra estimada de $476 billones. La porción del Gran Caribe
en este negocio es aproximadamente de un 4 porciento. En 16 países de la
región el turismo es la entrada de divisas más grande. Pero incluso antes de los
sucesos del 11 de septiembre se veía con claridad que el 2001 no iba a
ser un buen año para la industria internacional del turismo. La
Organización Mundial de Turismo (OMT) así lo expresó en su análisis
inicial de los efectos provocados por los hechos del 11 de septiembre en
la industria turística de todo el orbe, documento que fuera analizado en
una reunión extraordinaria del Comité Especial de Turismo Sustentable de
la AEC, efectuada en Caracas, Venezuela, la semana pasada. Antes del 11 de septiembre,
el pronóstico para el 2001 del crecimiento del turismo internacional había
sido reducido en un 2-3 porciento, menos de la mitad del crecimiento del año
anterior. La desaceleración de la economía de los E.U.A y la caída en
la bolsa de valores fueron los principales factores que influyeron. La OMT ha recortado su pronóstico
de crecimiento para el 2001 en un 1.5 porciento más, para tomar en cuenta
el impacto de los hechos del 11 de septiembre. Pero en esto no se asumen
“acontecimientos nuevos y extraordinarios” que pudieran afectar
posteriormente la voluntad de las personas para viajar. Sobre lo único
que por el momento no se tiene ninguna duda es precisamente el hecho de la
incertidumbre. El reto para la región del
Gran Caribe es desarrollar estrategias efectivas que le permitan a la
industria enfrentar una situación sobre la que no existe precedente
alguno en su historia como destino turístico. Ello se debe a dos factores:
Estados Unidos, donde el temor a volar es mayor, es el mercado turístico
único más grande de la región; además, geográficamente la región
colinda con los Estados Unidos, y esta es considerada por los viajeros
europeos como un destino potencialmente inseguro. Durante los periodos de
conflictos armados, según el informe de la OMT, los turistas evitan las
áreas de conflicto y aquellas que se consideran cercanas a este. El tráfico
entre las regiones cae y los turistas se dirigen a lugares alternativos
dentro de su propia región o país. Durante la Guerra del Golfo en 1991 y
el conflicto de Kosovo en 1999 se pudieron observar estas tendencias.
Todo ello sugiere tres
elementos para las estrategias del Gran Caribe encaminadas a enfrentar la
situación. Primero, persuadir a los turistas de los E.U.A de que la región
es una alternativa segura, “cerca de casa”, en lugar de viajar a otros
lugares. Segundo, convencer a los turistas que no son norteamericanos, de
que la región es un destino diferente y que el viajar no está sujeto a
las mismas preocupaciones en cuanto a seguridad que afectan a los Estados
Unidos. Tercero, promover los viajes dentro de la región del Gran Caribe:
unas vacaciones en la región representan a la vez salir al extranjero y
estar cerca de casa. Esto demanda tres tipos de
estrategias de mercadeo y de promoción: una para el mercado de los
Estados Unidos, otra para los mercados que no son norteamericanos,
especialmente Europa y Sudamérica, y una tercera dentro del propio Gran
Caribe. A ello se suma que la seguridad de las aerolíneas y en los
aeropuertos y hoteles será, más que nunca, un componente intrínseco al
producto turístico, lo cual necesita de programas y servicios especiales.
(Fin) 9 de noviembre de 2001
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