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Las Aerolíneas Regionales en Crisis

El Gran Caribe Esta Semana

Norman Girvan

De los graves problemas de liquidez que acosan hoy en día a Air Jamaica, BWIA y LIAT, se desprenden lecciones cruciales. El conflicto de Irak ha reducido los viajes a escala global en un 10-15 porciento, lo cual ha tenido un impacto severo e inmediato en la situación financiera de la industria. Las aerolíneas han venido atravesando por una situación financiera difícil desde antes del conflicto de Irak, e incluso, en gran medida, con anterioridad a los eventos del 11 de septiembre de 2001.

 

La industria de aerolíneas de Norteamérica - 6500 aviones, comparados con las 65 naves aéreas con que opera Air Jamaica/BWIA/LIAT- se ha desenvuelto durante la década de los 90 sobre márgenes reducidos. Respondieron a los hechos del 9/11 con costos y tarifas rebajados drásticamente, y, en algunos casos, tras la protección de una bancarrota judicial supervisada. Más de 100 000 puestos de trabajo fueron eliminados, y los costos por concepto de salario fueron reducidos en un 25 porciento o más. Salen a flote con costos más bajos, convirtiéndose así en formidables competidores para las aerolíneas del Caribe que ya atravesaban por una situación financiera frágil.

Los problemas que enfrentan actualmente las líneas aéreas del Caribe deben ser situados en una perspectiva a largo plazo. BWIA fue creada por intereses británicos antes de la Segunda Guerra Mundial, y durante muchos años fue "La" aerolínea del Caribe. A principios de los años 60 fue adquirida por el Gobierno de Trinidad y Tobago. LIAT fue fundada en 1957, comprada y desarrollada por BWIA, luego vendida y ulteriormente adquirida en penuria por los Gobiernos de la región en 1974.

Air Jamaica y Cayman Airways surgieron como empresas conjuntas del Gobierno y líneas aéreas extranjeras a finales de los años 1960, y pasaron a ser propiedad absoluta del Gobierno cuando los socios extranjeros se retiraron. Bahamasair fue creada por el Gobierno a principios de los 70.

Los Gobiernos promovieron estas aerolíneas como resultado del crecimiento del turismo regional y los riesgos de apoyarse completamente en transportadoras aéreas foráneas. La industria internacional solía estar altamente regulada, con una aerolínea por país por ruta. De ahí que el corte en una ruta por cualquier línea aérea trajera como consecuencia un impacto severo en la transportación aérea de turistas. La crisis energética de principios de los 70, durante la cual muchas aerolíneas cesaron sus vuelos como respuesta al aumento en los precios del petróleo y la reducción de la demanda, profundizó esta vulnerabilidad.

Con el paso de los años estas líneas aéreas perdieron una gran cantidad de dinero. Muchos le echaron la culpa al hecho de que la propiedad estaba en manos del Gobierno, y en los 90, todas, excepto Bahamasair y Cayman Airways, estaban semi privatizadas. Pero en la mayoría de los casos las pérdidas continuaron e incluso aumentaron.

Al final, estas pérdidas, ya sea bajo la égida gubernamental o de la propiedad privada, fueron soportadas por los contribuyentes a través de rescates directos del Gobierno o préstamos gubernamentales garantizados con perspectivas de repago dudosas.

Air Jamaica recibió un estimado de $250 millones de USD en apoyo gubernamental solo entre 1994 y 1999. Con pérdidas de $80 millones USD en el 2002, y de $35 millones de USD en el 2003 (según las proyecciones), está procurando mayor apoyo del Gobierno.

A finales del 2002, BWIA recibió un préstamo del Gobierno de $13 millones de USD, condicionado a medidas de reestructuración. LIAT ha recibido también durante años un apoyo gubernamental sustancial. Ambas líneas aéreas están gestionando en estos momentos más dinero del Gobierno para poder sobrevivir al impacto del conflicto de Irak. Bahamasair y Cayman Airways están atravesando casi seguro por una situación similar.

La experiencia vivida por cinco aerolíneas nacionales a lo largo de tres décadas, tanto con propiedad gubernamental como privada, ha sido la de pérdidas constantes a expensas de los contribuyentes. Esta realidad cuestiona la factibilidad de la industria de líneas aéreas a escala regional con la estructura que conserva en la actualidad. Según las palabras del Primer Ministro de Las Bahamas, Perry Christie, "Tenemos que encontrar una vía para reunir en una sola sala a los Altos Ejecutivos de estas líneas aéreas, y negarnos a abrir la puerta hasta tanto tengan un plan que reduzca nuestras pérdidas e incremente nuestros vuelos hacia el Caribe y a lo largo y ancho de este".

Un concepto cooperativo de toda la región se propondría conciliar el apoyo para el turismo regional (incluyendo la diáspora) con la viabilidad de las líneas aéreas. Seguiremos con este tema en la columna de la semana próxima.

 

El Profesor Norman Girvan es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Las opiniones que aquí se expresan no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Los comentarios pueden ser enviados a mail@acs-aec.org.

5 de abril, 2003

 

 
   
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