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EL FUTURO ESTA AQUI El Gran Caribe Esta Semana Norman Girvan La cumbre del sector privado efectuada en Barbados la semana pasada,
fue testigo de vehementes compromisos para un diálogo sostenido del
sector público-privado en la política referida al comercio. En Centroamérica,
los líderes empresariales han creado un Consejo para ejercer presión a
favor de un papel activo en las negociaciones comerciales. Esta columna y
la de la próxima semana, abordarán la tendencia hacia una mayor
vinculación del sector privado en la política comercial del Gran Caribe.
La cumbre del sector privado, convocada el 4 de marzo por el Banco de
Desarrollo del Caribe y la Asociación de Industria y Comercio del Caribe,
atrajo a más de 100 participantes. Se encontraban presentes altos
ejecutivos de importantes firmas de la Caricom, negocios pequeños,
asociaciones industriales y funcionarios de agencias públicas regionales
y nacionales. El movimiento obrero contó también con una representación. Durante el día en que transcurrió el diálogo varios aspectos
resultaron evidentes para este observador. En primer lugar, existe un
creciente sentido de urgencia sobre la necesidad de dar respuestas
efectivas a los retos que se presentan en la actualidad producto de los
cambios que han tenido lugar en el comercio y la tecnología a nivel
mundial. En segundo lugar, se manifiesta un consenso cada vez mayor sobre el
hecho de que las respuestas tienen que ser regionales, demandan un análisis
y una planificación estratégica y en ellas tiene que estar involucrado
el sector privado. En tercer lugar, sigue habiendo una “laguna de comunicación” entre
el sector público y el privado. Esta laguna está impidiendo un trabajo
conjunto y por ende está socavando la formulación de una respuesta
efectiva. Y cuarto, se tendrán que suceder algunos cambios fundamentales en las
actitudes y las concepciones, si la región no quiere verse arrollada por
la creciente oleada de la globalización. El Embajador Bernal de la RNM marcó la pauta, en el discurso que
ofreciera, al declarar “El Futuro está Aquí”. Esta última década
ha traído consigo cambios radicales en la tecnología, en los mercados y
en los flujos de asistencia. La respuesta de la Caricom debe ser diligente, con la mirada puesta en
el futuro y guiada por una visión a largo plazo en cuanto a su desarrollo
como una sola comunidad. Debe reconocer que las preferencias tradicionales pertenecen al pasado
y que las industrias históricas que ya no son competitivas y que consumen
el erario público tienen que dejar de existir. Debe tomar en cuenta las oportunidades para los mercados y las alianzas
en el Gran Caribe y más allá. Los líderes empresariales abordaron estos temas. Les preocupa la
ausencia que se percibe de una estrategia regional abarcadora. Consideran
que la política gubernamental se traza a corto plazo, funciona a nivel de
reacciones, su enfoque es nacional y está regida por las crisis y las
elecciones. El diálogo del sector público-privado se dificulta por un legado de
relaciones donde prima el recelo y la confrontación entre los dos
sectores. Los hombres de negocio necesitan tener la certeza de que el diálogo
no será únicamente simbólico, y que solo se recurrirá a él cuando
surja la necesidad, para luego prescindir del mismo. Continúa en ascenso la impaciencia por el lento paso que sigue la
implementación del Mercado y Economía Unicos de la Caricom; se cree que
cuando por fin entren en operación quizás sea demasiado tarde, pues
puede que hayan sido sobrepasados por el ALCA. Pero además se piensa que
el Mercado y Economía Unicos de la Caricom por sí mismos no serán
suficientes. Muchos de los líderes empresariales piensan en estos momentos mucho más
allá de la Caricom, hacia el Gran Caribe; se dan cuenta de la necesidad
de una planificación estratégica para complementar las fuerzas del
mercado e incorporar el imperativo de una asociación dinámica sector público-privado
para que la región sobreviva y se desarrolle. Estas opiniones no necesariamente prevalecen en la mayoría del sector
privado ni entre los funcionarios públicos. Pero sí representan los
elementos de una posible convergencia de opinión entre las principales élites
regionales; las bases de un posible consenso a escala regional. El diálogo necesita ser ampliado para incluir a los sindicatos laborales y a las ONG, teniendo en cuenta la primera Conferencia Económica Regional celebrada hace varios años. El Banco de Desarrollo del Caribe y la Asociación de Industria y Comercio del Caribe tienen ahora ante sí el reto de continuar esta iniciativa con otros diálogos políticos de peso.
(Fin) 11 de Marzo del 2002
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