EL ALCA HUMANIZADO

El Gran Caribe Esta Semana

Norman Girvan

Si el ALCA ha de traer beneficios en general a Latinoamérica y a los países del Caribe, es preciso que incluya disposiciones específicas con respecto a los países más pequeños y los grupos sociales con desventajas. Este fue el punto de vista expresado por el autor de esta columna durante su presentación en Ottawa la semana pasada.

La ocasión fue la Conferencia sobre las Perspectivas de las ONG Canadienses y Caribeñas. Esta Conferencia fue organizada por A-Dialogue, una organización que representa a dos millones de canadienses de ascendencia africana; y Alternatives, una Red de ONG canadienses que organizó la Cumbre de los Pueblos de las Américas del año pasado.

Hace tres años, en el Foro Económico Mundial de Davos, el Secretario General de la ONU Kofi Annan expresó que el crecimiento mundial de los mercados estaba sobrepasando la capacidad de adaptación de las sociedades, haciendo que la economía mundial fuese vulnerable a una arremetida de los “ismos” del mundo pos guerra fría, incluyendo el terrorismo.

El ALCA creará un mercado único en el hemisferio americano, con la excepción de Cuba, pero los países tienen tamaños y niveles de desarrollo muy diferentes. Un total de 21 países del Gran Caribe tienen cada uno un tamaño y recursos más de cincuenta veces menores que los Estados Unidos y un tamaño y recursos más de veinte veces menores que Brasil y Canadá.

En estas circunstancias, el “igual trato a desiguales” probablemente conducirá a una mayor desigualdad, tanto entre un país y otro, como dentro de los propios países, en una región que ya está caracterizada por las diferencias más marcadas en distribución de ingresos del mundo en desarrollo.  

El ALCA debería tener disposiciones específicas para el Trato Especial y Diferenciado a las Economías Más Pequeñas y Menos Desarrolladas que les garantice periodos de adaptación más largos, exenciones especiales, y salvaguardas y flexibilidad en lo que se refiere a la aplicación de normas y disciplinas. Se necesita asistencia especial para que las industrias de manufactura, agricultura y servicios puedan ajustar su competitividad y diversificar sus exportaciones.

El objetivo debiera ser “nivelar hacia arriba” a estas economías y evitar una “carrera hacia el fondo” en la competencia para obtener inversiones extranjeras basadas en mano de obra barata.  

El ALCA además debiera incluir asignaciones financieras para las economías más pobres y débiles, así como para los grupos sociales vulnerables, a fin de asistirles en la modernización de su infraestructura social y económica, y amortiguar el impacto social de la liberalización del comercio. Existe un modelo que es el de los fondos estructurales y de desarrollo regional de la Unión Europea, diseñados para las regiones menos favorecidas, las áreas con desventajas específicas, los grupos vulnerables de la sociedad, y las autoridades municipales y regionales. Las asignaciones de la UE en este sentido suman 213 mil millones de euros durante el periodo 2000-2006.

La Declaración de Margarita adoptada en la III Cumbre de la AEC en Diciembre de 2001 exhorta a que se incluya un Trato Especial y Diferenciado y un Fondo de Desarrollo Regional en el ALCA. Se necesitarán grandes esfuerzos en las negociaciones y en el lobbying para que esto se logre. Las ONG y otras organizaciones de la sociedad civil, incluyendo el sector privado, deben colaborar con los gobiernos en estos esfuerzos.

Si la Diáspora Caribeña en Norteamérica quiere “ayudar”, podría hacerlo examinando las formas de hacer lobby ante los gobiernos de su adopción a fin de lograr la inclusión de estas disposiciones en el ALCA. Además podría tratar de movilizar la asistencia técnica para ayudar a los gobiernos regionales en sus negociaciones y a las empresas en sus estrategias de mercadeo y modernización.

Según se evidenció en la Conferencia de Ottawa, a las organizaciones de la Diáspora aún les falta organizarse mejor a fin de prestar su apoyo a la región en los desafíos del ALCA.

(Fin)

El Prof. Norman Girvan es Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Sus puntos de vista no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Los comentarios se pueden enviar a mail@acs-aec.org.

1ro de Marzo del 2002