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EL CARNAVAL: DESARROLLANDO SU POTENCIAL El Gran Caribe Esta Semana Norman Girvan Los Carnavales en esta
semana antes de la Cuaresma alcanzaron un colorido clímax en varios países
del Gran Caribe; pero quizás ninguno fue más espectacular que el de
Trinidad y Tobago, país sede de la Secretaría General de la Asociación
de Estados del Caribe (AEC). En otras partes de la región el Carnaval se
celebra cerca de las Pascuas o en julio/agosto, para coincidir con el
tradicional Fin de la Cosecha o con celebraciones por la Emancipación. La
mayoría de los países del Caribe, de una forma o de otra, celebra este
tipo de festejo. De hecho el Carnaval es una
de las características definitorias del panorama cultural del Caribe.
Este juega un papel significativo en la economía de varios países.
Algunos creen que se pudiera hacer más para desarrollar el potencial
cultural y económico del Carnaval. Varios estudiosos han
investigado los orígenes históricos del Carnaval en las sociedades
caribeñas post Emancipación, señalando el papel de este evento como un
vehículo de celebración de la libertad, de protesta social y de
reafirmación cultural. Estos investigadores plantean que los Carnavales
contemporáneos cumplen funciones sociales distintas a las que tienen que
ver con una juerga. Con la independencia nacional, los Carnavales en el
Caribe anglófono ganaron en legitimidad política y aceptación social.
El Carnaval se promueve hoy en día como una fuerza integradora a nivel
social, un espacio para la expresión cultural y artística y una atracción
turística. En pocas palabras, el Carnaval se ha convertido en una
industria cultural. Pero cada comunidad caribeña
festeja el Carnaval de una forma diferente. Necesitamos una mayor
interacción entre los estudiosos y los trabajadores de la cultura más
allá de las barreras idiomáticas, para documentar la riqueza y la
diversidad del Carnaval en el Caribe, y para entender el papel de este
suceso en los diferentes contextos socioculturales. Teniendo en cuenta que
este evento constituye una experiencia popular ampliamente compartida, el
Carnaval ofrece una vía accesible para el entendimiento mutuo y el
intercambio cultural entre los países del Caribe. Y pudiera ser un
elemento clave en el turismo cultural de la región a la luz del Convenio
que establece la Zona de Turismo Sustentable del Caribe, firmado en la 3ra
Cumbre de la AEC el pasado mes de diciembre. El Dr. Keith Nurse, de la
University of the West Indies, un destacado investigador de la economía
del Carnaval, ha demostrado el potencial del mismo como exportación
cultural. El Carnaval de Trinidad y Tobago arrastra cerca de 40 000
visitantes y ganancias en divisas de $15 millones. Los gastos del Gobierno
en el Carnaval producen una relación beneficio-costo de 7 a 1. En otros
festivales musicales de la región se han alcanzado relaciones similares
beneficio/costo. El Carnaval de Trinidad es
famoso hoy en día en el mundo entero y ha dado lugar a alrededor de 50
eventos del mismo tipo en otras partes del Caribe y en centros
metropolitanos donde está presente la Diáspora caribeña. El Carnaval
Notting Hill de Londres genera 2 millones de visitantes y £30 millones en
desembolsos; la Caribana de Toronto, 1 millón de visitantes y $200
millones de dólares canadienses; el Labor
Day de Brooklyn, 2 millones de
participantes y $70 millones USD. Así que el Carnaval es el suceso donde se encuentran la cultura y la economía. Este evento demanda un mayor reconocimiento regional como uno de los activos culturales más preciados de los pueblos del Caribe, ya que está imbuido de características únicas fruto de nuestra propia creación. Quizás ya estemos en tiempo de celebrar una conferencia multilingüe, de todo el Caribe, sobre cómo desarrollar su potencial cultural y económico. Los profesionales del Carnaval, los investigadores académicos y los hacedores gubernamentales de la política tienen todos un papel que jugar en este sentido.
(Fin) 12 de febrero del 2002
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