OMC Y TRATO ESPECIAL Y DIFERENCIADO

El Gran Caribe Esta Semana

Miguel Ceara

El TEyD trata de los arbitrajes compensatorios por asimetrías estructurales entre los países desarrollados y en desarrollo, que se expresan en reducidos accesos a tecnologías y financiamientos, en insuficiente y baja calidad de los recursos humanos, infraestructura, entre otros factores, lo cual determina una baja competitividad sistémica de estos países. El TEyD compensa esas asimetrías a fin de garantizar una participación más equitativa en el comercio mundial.

En la práctica ese trato se ha convertido en una retórica de buenas intenciones y de escaso contenido concreto. La mayoría de las medidas de OMC (145) son cláusulas de buenos deseos.

¿Cuales son los argumentos en contra del TEyD?

Primero,  la diversidad de los países en desarrollo hace muy difícil el diseño de mecanismos de TEyD. Hay muchos países en desarrollo que han alcanzado una “etapa de despegue” y otros han alcanzado una etapa de sofisticación económica para generar su propia inversión y mejoras tecnológicas a ritmos suficientemente elevados para hacer que el crecimiento se sostenga por sí mismo. Segundo, se dice que el TEyD es parte del bagaje que fue desmantelado con los procesos de apertura, liberalización y globalización. Tercero, se dice que es una “muleta” innecesaria que estorba la inserción en términos competitivos. Cuarto, a nivel interno ha favorecido a empresas, ha distorsionado el comercio, estimulando el uso de subsidios insostenibles.

El argumento de la heterogeneidad de los países en desarrollo es cierto, en parte, la categoría “países en desarrollo” es muy amplia e incluye a una gran variedad de países lo cual la convierte en poco funcional desde el punto de vista de las negociaciones comerciales, sin embargo, algunos países han alcanzado una etapa de despegue en condiciones diferentes a las que la OMC genera, gracias a una política de protección y de fuerte apoyo estatal como fue el caso de los países del Sudeste Asiático.

El deterioro del trato especial y diferenciado que resultó de la Ronda Uruguay ha sido el producto de una realidad de poder y del supuesto de que el libre comercio por si sólo genera desarrollo más que del hecho objetivo de que desaparecieron o disminuyeron las asimetrías entre los países. El TEyD se introdujo en el comercio mundial para: 1) introducir equidad y competencia leal cuando las condiciones estructurales son diferentes y 2) evitar distorsiones debidas al poder de negociación de los países industrializados en el sistema multilateral de comercio. Ambos motivos siguen siendo válidos

La idea de que los mercados por si solos desatarán fuerzas que erradicarán la debilidad sistémica de falta de competitividad parece no tener un asidero firme, al contrario, el enfrentamiento de desiguales en los mercados sin ningún mecanismo de arbitraje compensatorio acrecienta la ausencia de equidad, reforzando el poder de mercado, económico y político que distorsiona la competencia y crea marginalidad y pobreza, lo cual vuelve a reforzar la ausencia de equidad internacional, haciendo que los avances nacionales sean cada vez más onerosos. De ahí la necesidad del trato especial y diferenciado en el comercio internacional.

(Fin)

Miguel Ceara, un antiguo Director de la AEC, es actualmente Asesor al Secretario de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de la República Dominicana. Los comentarios se pueden enviar a mail@acs-aec.org.

1 de febrero del 2002