PROTEGIENDO AL MAR CARIBE

El Gran Caribe Esta Semana

Norman Girvan

El Mar Caribe está rodeado, en un 90 porciento aproximadamente, por masas terrestres insulares y continentales. Su biodiversidad es única y sus ecosistemas son altamente frágiles, incluyendo el segundo sistema de barreras coralinas más grande del mundo. Sus países son altamente vulnerables a los efectos provocados por los cambios climáticos y las variaciones, incluyendo el aumento del nivel del mar, el fenómeno de El Niño y el incremento en la frecuencia e intensidad de los desastres naturales causados por huracanes, inundaciones y sequías. Más de 230 millones de personas viven en los 25 estados independientes y 13 territorios afiliados que descansan en la cuenca del Caribe. Para todos ellos la protección y el manejo sustentable del Mar Caribe constituye una necesidad vital.

Hay varias fuentes desde las cuales se derivan amenazas para el medioambiente y la población del Mar Caribe. Aparte de los riesgos asociados con el transporte de desechos nucleares, unos 63000 barcos que pasan cada año por la zona generan un estimado de 82000 toneladas de basura. Cerca de 1500 embarcaciones de pesca operan en el área. Las fuentes terrestres de polución – fundamentalmente las aguas residuales, los químicos y el empantanamiento-,  el desarrollo intensivo del turismo y los grandes embarques de petróleo, tienen también un impacto perjudicial e implican riesgos negativos para el medioambiente.

El Caribe se califica como un mar cerrado o semi cerrado según el Artículo 122 de la Ley Internacional del Mar, ya que toda el área que cubre está compuesta por Zonas Económicas Exclusivas, sobre las cuales los Estados insulares y litorales de la región ejercen jurisdicción (aún cuando no se hayan definido todavía todas las fronteras marítimas). Los Estados del Gran Caribe tienen por ende el derecho, en virtud del Convenio Constitutivo, de cooperar en el manejo de los recursos del mar Caribe y “coordinar la implementación de sus derechos y deberes con respecto a la protección y preservación del medioambiente marino”, ya sea directamente o a través de organizaciones regionales, como la AEC.  

En 1999 los países del Caribe propusieron que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara al Mar Caribe como un “Area Especial en el Contexto del Desarrollo Sostenible”. Esta iniciativa fue tomada como parte de la implementación del Programa de Acción de los SIDS (que son las siglas en inglés que corresponden a: pequeños estados insulares en desarrollo), el cual quedó aprobado en la Conferencia Global de los SIDS, efectuada en 1994 en Barbados. Además de abordar el tema de la protección medioambiental, la declaración de las NU constituiría la base de un amplio marco de trabajo para el desarrollo sostenible en la región, que cubriría tanto a las áreas terrestres como marinas. 

La resolución confrontó la oposición de los principales poderes navieros, preocupados por las implicaciones que dicha resolución podría tener para sus derechos marítimos de tránsito. Se aprobó una resolución de equilibrio que hace un llamado por un “concepto de manejo integrado” para el Mar Caribe y la cual, como señalara Barbados, atenuó bastante la propuesta original.

Los líderes políticos del Gran Caribe reafirmaron en la 3ra Cumbre de la AEC, celebrada el mes pasado, su intención de continuar presionando para lograr el reconocimiento internacional del Mar Caribe como un Area Especial en el Contexto del Desarrollo Sostenible. Ello ha asumido una urgencia mayor con la firma del Convenio de la AEC sobre la Zona de Turismo Sustentable del Gran Caribe. Los Gobiernos, las ONG y las organizaciones regionales (AEC, CEPAL y CARICOM) tendrán que darle un seguimiento enérgico y determinado a este empeño, haciendo énfasis en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas y en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, cuya celebración está prevista en Johannesburg, del 2 al 4 de septiembre del presente año. El Mar Caribe es, después de todo, nuestro patrimonio común, y está a nuestro cuidado.

(Fin)

El Prof. Norman Girvan es Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Sus puntos de vista no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Los comentarios se pueden enviar a mail@acs-aec.org.

24 de enero del 2002