TERRORISMO, TURISMO Y COMERCIO

Esta Semana en el Gran Caribe

Por Norman Girvan

Los terribles eventos del 11 de septiembre del 2001 han demostrado que la región del Gran Caribe es tan vulnerable frente a las consecuencias del terrorismo internacional como cualquier otra. La región tiene un profundo interés en asegurar que se estudie cuidadosamente la respuesta internacional para minimizar los riesgos de que eventos como estos vuelvan a ocurrir en el futuro. 

Se sabe ya que al menos 160 ciudadanos de 15 países del Caribe insular, Guyana y Centroamérica están entre los fallecidos, los desaparecidos o los que aún no se han podido numerar tras los sucesos del World Trade Centre y el Pentágono. Otros cientos oriundos de México, Colombia y Venezuela figuran en la lista. Las víctimas procedían de todas las profesiones y condiciones sociales, desde profesionales del sector financiero hasta camareros, trabajadores de limpieza y personal de oficina.

Las aerolíneas de la región se han visto grandemente afectadas. En los días posteriores al ataque, Aeroméxico y Mexicana perdieron juntas $16 millones, Air Jamaica $11 millones. Otras líneas aéreas están contabilizando el costo por las interrupciones del servicio, las cancelaciones, la caída del tráfico, el aumento de la seguridad y el incremento de las tasas de seguro. Los servicios se han detenido y los Gobiernos — léase los contribuyentes – recibirán peticiones de ayuda financiera.

La caída en el turismo será severa. El turismo es la entrada individual de divisas más grande en 16 de los 28 países de la región. Una encuesta llevada a cabo en los Estados Unidos arrojó que como resultado de estos trágicos sucesos, la mitad de los pasajeros que viajan por motivos de negocios y el 60 porciento de los que lo hacen por placer tienen pensado hacer menos viajes al exterior. Las tarifas aéreas aumentarán. Algunas fuentes industriales están previendo una caída de un tercio en los viajes vacacionales en lo que queda de año. Los hoteleros de todo el Caribe están reportando un descenso brusco en las tasas de ocupación y cancelaciones previstas. Las perspectivas para la temporada de invierno que se avecina son sombrías, no solo debido a la incertidumbre sobre lo que puede suceder a partir de ahora.

Las exportaciones de la región se verán afectadas. Un total del 46 porciento de las exportaciones de la CARICOM van hacia los Estados Unidos, en la República Dominicana esta cifra es del 88 porciento, cerca de la mitad en Colombia, Venezuela, Panamá y América Central, y más del 80 porciento en el caso de México. Una recesión en los Estados Unidos, que muchos predicen que sucederá, tendrá un impacto en un 14 porciento del total de las importaciones que los Estados Unidos recibe de la región. El acceso al mercado de capital de los Estados Unidos se ha visto reducido también: al menos un Gobierno de la región ha pospuesto la colocación, ya planificada, de un bono de un millón en New York.

Los Gobiernos de la región están dando pasos para que la seguridad sea más estricta en los Aeropuertos y en otros puntos vulnerables. Pero el terrorismo es un problema global, y muchos países de la región han estado enfrentando durante años la violencia interna asociada al tráfico de drogas ilícitas y de armas. El tema real para la región es qué tipo de acercamiento al problema del terrorismo global es el que apoyará y en función del cual ejercerá presión.

La acción punitiva y el uso de métodos militares es muy probable que exacerbe el terrorismo global y eleve la tensión internacional. Entre otras consecuencias, ello resultaría perjudicial para el turismo, el comercio y la inversión, renglones de los que depende el Caribe, y retrasaría la fase de recuperación.

La alternativa es hacer un llamado para combinar medidas adicionales de seguridad con una investigación cuidadosa y la detención de los responsables. Ello demanda la adherencia a los principios del derecho internacional y trabajar para alcanzar un genuino consenso internacional basado en el fortalecimiento del sistema de las Naciones Unidas. Requiere también prestarle una mayor atención a la acción de asegurar una resolución política a problemas presentes desde hace mucho tiempo en el escenario de conflictos a nivel mundial.

La región debe considerar cuidadosamente qué tipo de acercamiento a esta problemática es el que mejor se adecua a sus intereses para lograr un ambiente internacional donde reinen la seguridad y la paz.

20 de septiembre del 2001

Norman Girvan es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Respuesta a  mail@acs-aec.org