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LA
MIGRACION CARIBEÑA COMO FACTOR DEL DESARROLLO
El Gran Caribe Esta Semana Rubén Silié La población del Caribe está conformada por grupos de inmigrantes que han llegado en diferentes circunstancias y momentos históricos. |
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Desparecidos los aborígenes tuvimos a los europeos y a los esclavos africanos, que con la abolición de la esclavitud. Ya no encajaban en el paradigma materia-prima-labor gratuita de la economía centrada en la metrópoli. Estos últimos fueron sustituidos por mano de obra procedente de países asiáticos y del Yucatán mexicano; quienes fueron integrados a las economías caribeñas, bajo la modalidad del trabajo forzoso. Posteriormente, ya a finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte, llegó una oleada de artesanos y vendedores ambulantes, procedentes tanto de los países árabes, como de países europeos. Ese Arco Iris de trabajadores es una de las causas que hacen del Caribe un mosaico étnico y cultural, cuyo valor más relevante es la diversidad que nos caracteriza. Pero también es una de las razones que nos llevan a repetir que en el Caribe todos llegamos de fuera. Somos una tierra de inmigrantes, sujetos a distintos regímenes económico-sociales, que se fueron sucediendo en distintos períodos históricos desde el siglo XVI, hasta nuestros días. Dadas las características del mundo actual, ya no se piensa, como otrora, en la movilización de amplios contingentes. Sin embargo sigue operando la necesidad del capital de obtener mano de obra barata. Esta situación se complementa con los factores de expulsión que atraen a los trabajadores de los países no desarrollados. En éstos impera la búsqueda de mejorar el nivel de ingresos, en proporción a las oportunidades que en ese sentido les pudieran ofrecer sus países. Si bien la migración es un viejo fenómeno, la actual tiene sus propias características, dadas por el contexto de la globalización. Este contexto ofrece facilidades para la movilización física de las personas y la accesibilidad para la obtención de informaciones sobre las posibilidades de trabajar fuera de su país. Igualmente se facilita la creación de nutridas redes sociales de apoyo al movimiento de los migrantes y hemos podido avanzar, incluso en el reconocimiento internacional del derecho de los migrantes, todo lo cual hace más auspiciosa esa salida. En el caso de los países del Caribe, se ha hecho valer la vocación migratoria de la región, alcanzando tal densidad que si se representara visualmente semejaría a una compleja red de líneas que van de uno a otro país y de cada uno de ellos hacia los países del Norte. Las migraciones actuales son un factor determinante del desarrollo social, tanto por el impacto sobre las economías individuales de los emigrantes como sobre el país natal. La migración también tiene el efecto contrario debido a la erosión que esto provoca sobre la fuerza laboral de los países. Ello así porque en principio no emigran los más pobres, y en general suelen ser personas con mostrada capacidad e iniciativa dentro de sus grupos sociales. Con esto quisiéramos destacar que la migración
es un factor histórico-estructural de nuestras sociedades.
Por tanto, tenemos el deber de trabajar seriamente en su ordenamiento
para que su impacto no entorpezca el desenvolvimiento de las sociedades
receptoras, ni los inmigrantes sean afectados en el reconocimiento
de sus derechos, sino que podamos valernos de ella como un factor
social del desarrollo.
Dr. Rubén Silié Valdez es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Los puntos de vista expresados no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Comentarios y reacciones pueden ser enviados a mail@acs-aec.org (fin) 26 de octubre
de 2004
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