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EL
PACTO DE GONAIVES
El Gran Caribe Esta Semana Rubén Silié Haití es un país que bien pudiera ser considerado como paradigma de la libertad en América Latina y el Caribe, pues la hazaña llevada a cabo por los esclavos africanos que obtuvieron la libertad por su propio esfuerzo, ha sido reconocido como el más grande proyecto libertario del siglo diecinueve. |
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Tal
hazaña culminó en la ciudad de Gonaives, en cuya plaza
de armas el general Jean Jacques Dessalines proclamó la independencia
de Saint Domingue, el 1 de enero del 1804, adoptando el nombre de
República de Haití. A diferencia de los triunfos pasados, existe hoy un ambiente de dolor y desesperación dejado allí por el huracán Jeanne, a su paso por esta ciudad de tan histórica significación. Una vez mas tenemos el ejemplo de cómo las fuerzas humanas no pueden contraponerse a las de la naturaleza, pues incluso en Gonaives, donde el valor y el arrojo tienen profundas raíces, no fueron suficientes para detener la furia de Jeanne. La catástrofe de Gonaives pasará a la historia como una de las más impactantes por los daños materiales y humanos, pero los haitianos pueden estar satisfechos de que, una vez más, la comunidad internacional ha sido solidaria con su desgracia y ni el apoyo moral ni la ayuda material faltarán. En este caso, se trata de la ayuda humanitaria, la forma más primaria de la cooperación internacional, que responde a la reacción más humana y espontánea frente al dolor ajeno. Sin embargo, esa amarga experiencia nos dice que en Haití, ha llegado el momento de pasar de la solidaridad a la cooperación. No basta con expresar ese sentimiento primario de socorrer al necesitado, sino que la comunidad internacional tiene la obligación de plantearse asumir la cooperación hacia Haití desde una perspectiva mas estructural y básica, para que no sea reactiva, sino preventiva, a fin de que los haitianos tengan la oportunidad de asumir por sí mismos sus propias adversidades. En tal sentido, como
nos decía un distinguido amigo hace unos días, en
Haití es necesario pensar la cooperación a largo plazo,
ofreciendo una ayuda que sobrepase las precariedades sociales más
inmediatas y se concentre en programas que ofrezcan respuestas más
definitivas a los factores de pobreza e inestabilidad política
que vive ese país desde que inició el proceso de transición
hacia la democracia. En tal sentido, esta enorme desgracia física que ha sufrido Haití, podría servir de motivación para que las fuerzas políticas y sociales de esa nación se comprometan entre sí a luchar unidos por el desarrollo, la participación y la institucionalización. En otras palabras, que se firme el Pacto de Gonaives en rememoración del hecho histórico, con lo cual se le rendirá honor a los héroes de entonces y se abrirá la puerta de la esperanza a su actual población. Esta sería a su
vez el punto de partida para aumentar la efectividad de un programa
de reconstrucción nacional apoyado por la cooperación
internacional, teniendo esta la seguridad de que el mismo contribuirá
a la disminución de la conflictividad social que afecta a
ese país.
Dr. Rubén Silié Valdez es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Los puntos de vista expresados no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Comentarios y reacciones pueden ser enviados a mail@acs-aec.org (fin) 01 de Octobre
de 2004
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