La Madre Naturaleza no es la culpableEl Gran Caribe Esta SemanaJuan Fernando Valey R. Los peligros de origen geofísicos, meteorológicos y medioambientales son una amenaza para el desarrollo sostenible. Pero éstos sólo constituyen "fuentes de riesgo", un efectivo manejo de desastres tiene como un componente inherente la aplicación de mecanismos, normas y prácticas de reducción de la vulnerabilidad en la comunidad y la promoción de la capacidad de respuesta de la población como medio de preparación. |
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| Debemos desengañarnos cuando decimos que los desastres son naturales. Un desastre "natural" es cuando la ocurrencia de un fenómeno afecta a un sistema socioeconómico vulnerable. La ocurrencia de fenómenos naturales en sí, no provocan necesariamente desastres. Es sólo su interacción con la gente y su entorno es que pueden tener efectos catastróficos dependiendo del grado de la vulnerabilidad de las poblaciones en la zona. Una población será más o menos vulnerable dependiendo del estado de sus asentamientos humanos y su infraestructura, de la forma en que la administración pública y las políticas manejan la gestión de riesgo, así como el nivel de información y educación de que dispone la sociedad sobre los riesgos existentes y la forma en que debe enfrentarlos. La clave está en determinar no sólo la forma en que las instituciones, autoridades públicas y comunidades pueden anticipar y de este modo minimizar el riesgo de futuros desastres, sino también en tener en cuenta la necesidad de hacer un manejo efectivo de los riesgos. La creciente densidad urbana va acompañada de una serie de riesgos y un alto grado de vulnerabilidad, sobre todo cuando son urbanizaciones no planificadas, en las cuales existe un inadecuado tratamiento de los desechos sólidos, contaminación y agotamiento de las fuentes acuíferas. Esta severa alteración del balance ecológico, produce deforestación y desertificación. El respeto al medio ambiente, educación y la cultura de prevención, contribuirán a evitar los grandes costos que se dan en las tareas de reconstrucción de las zonas devastadas y permitirá la optimización de los recursos financieros y técnicos en favor de la generación de más proyectos en el área del desarrollo sostenible. No es mera coincidencia el que en las regiones donde los estragos de estos fenómenos son más dramáticos, se ubiquen aquellos países más fuertemente golpeados por la pobreza y el subdesarrollo y donde el maltrato ambiental es una constante. Estudios de diversas entidades de estudios antropológicos, sociales y económicos indican que en la región centroamericana al menos el sesenta por ciento de la población es pobre o ha sido empobrecida durante los últimos treinta años. Si a la pobreza le sumamos la ausencia de una cultura de prevención tenemos como resultado una alta vulnerabilidad frente a los eventos naturales. Una de las evidencias de ésta alta vulnerabilidad fueron los estragos provocados por el huracán Mitch que azotó Centroamérica en octubre de 1998, dejando una secuela de 9,214 muertos, 12,842 heridos, 1,191,908 damnificados y más de 6,019 millones de dólares americanos en pérdidas económicas. ¿Pudo evitarse la devastación que provocó Mitch? Aquellos peligros que surgen de la ocurrencia de los fenómenos naturales son inevitables por ser procesos naturales que han ocurrido a través de millones de años de evolución de nuestro planeta. Sin embargo, muchas de las catástrofes son evitables. Debemos tener la plena convicción de que los fenómenos naturales siempre sucederán, pero sus efectos pueden aminorarse. Los eventos naturales suceden frecuentemente en cada rincón del planeta. El riesgo siempre está presente, ignorarlo es potenciarlo. Es por ello que los países de la región centroamericana, se encuentran estudiando la inclusión del tema en las agendas de desarrollo de cada país. El Foro Regional Mitch + 5 (5 años después del paso de Mitch por Centro América) que se realizará en Tegucigalpa, Honduras, del 9 al 11 de diciembre constituirá una oportunidad para abrir un espacio de reflexión con relación a lo que se está haciendo en materia de prevención y reducción de riesgos. En ese sentido, el Foro Regional Mitch + 5 es la plataforma ideal para que las lecciones aprendidas acerca del impacto de los desastres influyan en las políticas y programas nacionales, así como en la forma de pensar y actuar de nuestras autoridades, y pueda responderse desde una perspectiva de desarrollo a los riesgos potenciales que producen consciente o inconscientemente nuestro comportamiento. Alguna información obtenida de la Dra. Elizabeth Cubías Medina, representante de El Salvador ante la Junta Directiva del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central CEPREDENAC.
27 de noviembre, 2003. |
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