EL DILEMA DE DOHA: ¿HAY O NO UNA NUEVA RONDA?

El Gran Caribe Esta Semana

Norman Girvan

Existen distintas interpretaciones acerca de si la 4ta Conferencia Ministerial de la OMC, que finalizó en Doha, Qatar, el 14 de noviembre, acordó el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones sobre la liberalización del comercio. Quizás esta disputa llegue a conocerse como el Dilema de Doha.

Las secciones de la Declaración Ministerial de Doha sobre los “nuevos asuntos”, es decir, Inversión, Competencia, Transparencia en la Adquisición Gubernamental y la Facilitación Comercial, declaran todas que “acordamos que tendrán lugar amplias negociaciones después de la Quinta Sesión de la Conferencia Ministerial” (a efectuarse en el 2003) “sobre la base de las decisiones, por consenso explícito, que se deberán tomar en dicha Sesión, sobre las modalidades de negociación”. 

Los E.U.A y la UE presentaron esta afirmación como un acuerdo para lanzar una nueva ronda. Desean ofrecer a los mercados de capital del mundo una señal positiva, con el objetivo de acortar la recesión que tiene lugar en la actualidad, y al mismo tiempo demostrar que los ataques del 11 de septiembre no podrán desviar a la globalización de su rumbo.

El tipo de demostraciones anti-globalización que contribuyeron a sabotear la 3ra Ministerial en Seattle, en 1999, ya fueron eficazmente neutralizadas celebrando la reunión en Qatar, un reino desértico remoto, en el que el acceso físico está altamente controlado.

Pero algunos países en desarrollo sostienen una opinión diferente sobre los resultados alcanzados en Doha. Apuntan hacia el hecho de que su aprobación de la Declaración dependía de la negociación de un Comunicado Ministerial del Presidente de la Conferencia que esclarifique la interpretación de dicha Declaración. Este comunicado deja sentado el entendimiento del Presidente de que en la 5ta Ministerial “sería necesario tomar una decisión, por consenso explícito, antes de que las negociaciones (sobre los nuevos asuntos) pudieran continuar”.

Ello significaría que Doha emitió el mandato de sostener negociaciones solamente sobre la “agenda fijada” de Servicios y Agricultura y los “temas de implementación” de Anti-Dumping, Subsidios, Solución de Controversias y Acceso al Mercado Industrial, además de ciertos tópicos medioambientales. 

La India y algunos países de Africa y la CARICOM se refirieron al Comunicado Ministerial como una parte integral del acuerdo de Doha, posición que recibió el apoyo del Jefe Negociador de la Maquinaria Regional de Negociación de la CARICOM en su informe a los Jefes de Gobierno. 

Los resultados de la Ministerial de Doha probablemente serán sometidos a discusión en la próxima reunión del Comité de Comercio de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y es muy posible que sean traídos a colación en la Cumbre de la AEC del mes entrante.

En cualquier caso, las negociaciones de la agenda establecida y sobre los temas de implementación tendrán lugar en el 2002. Los países en desarrollo garantizaron algunas concesiones sobre los temas de implementación en la Declaración de Doha. El reto ahora es convertir estas concesiones en compromisos específicos.

Los países desarrollados, habiendo anunciado el lanzamiento de una Nueva Ronda, tratarán a los Grupos de Trabajo sobre los nuevos temas como grupos negociadores de facto. La estrategia será desarrollar un clímax que llegue a la 5ta Ministerial en el 2003 y que asegure el arribo a un consenso en ese momento.

Doha, por lo tanto, dejó sentado el escenario para el sostenimiento de fuertes negociaciones en el transcurso de los próximos dos años, periodo durante el cual los países del Gran Caribe tendrán que actuar firme y colectivamente en defensa de sus intereses.

 

(Fin)

El Prof. Norman Girvan es Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Sus puntos de vista no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC.

22 de noviembre de 2001