|
RESCATANDO EL TURISMO DEL CARIBE (Dos Partes) El Gran Caribe Esta Semana Norman Girvan Los elementos de un programa
para reubicar el turismo en el Gran Caribe ya existen. Estos resultaron
evidentes a partir de los informes presentados en la Reunión
Extraordinaria del Comité de Turismo Sustentable de la AEC, efectuada en
Caracas el 5 y 6 de noviembre, en la que se revisaron las iniciativas
tomadas como respuesta a la situación surgida tras los hechos acaecidos
el 11 de septiembre. Estas iniciativas pueden ser
integradas en una estrategia coherente de largo plazo que vaya más allá
del manejo de una crisis, que evite una competencia innecesaria y que
explote los complementos de los atractivos que ofrece la región al
visitante. El primer elemento,
representado por las campañas publicitarias iniciales, es promocionar la
región en el mercado tradicional estadounidense como un destino seguro
que está “cerca de casa”. Pero los eventos más recientes sugieren
que el temor a volar en los E.U.A continuará estando presente por algún
tiempo más y el control de este miedo está, en gran medida, fuera del
alcance de la región. A ello se suma que el Gobierno de los Estados
Unidos está enfrentando por sí mismo la crisis en la industria de los
viajes ofreciendo incentivos fiscales para las vacaciones domésticas. Los análisis de los
factores de riesgo sugieren que los preciosos dólares que se invierten en
publicidad en la región deben balancearse entre los esfuerzos en el
mercado norteamericano y un nuevo empeño en los mercados que no son
estadounidenses, comenzando con Canadá, Europa y Sudamérica. Muchos
vacacionistas de estas regiones han cancelado sus planes de viajar a E.U.A
porque temen enfrentar algún problema relacionado con la seguridad. Estados Unidos recibe 51
millones de visitantes cada año, cerca de tres veces el número de
visitantes que llega a la región. A partir del 11 de septiembre los
viajes hacia E.U.A han disminuido dramáticamente. El segundo elemento de la
estrategia es diferenciar al Gran Caribe como una región distintiva, que
representa una experiencia única en el turismo internacional. Debe
instarse a los visitantes que llegan a la región por primera vez a que la
descubran, con el objetivo de lograr que el venir a esta parte del mundo
sea una opción permanente en sus planes de viaje. Las palabras claves aquí
son diversidad y complemento. Además del sol, el mar y la arena del
turismo en las islas, el Gran Caribe ofrece el “Mundo Maya” de
Centroamérica, las espectaculares montañas y cascadas en las islas y en
tierra firme, la actividad volcánica, la arquitectura precolombina y
colonial, las atracciones ecoturísticas y numerosos festivales tipo
carnaval. Todo esto puede proyectarse a nivel internacional como el
ofrecimiento de una amplia gama de experiencias únicas para el viajero
sofisticado. El tercer elemento es la
promoción del turismo doméstico. Costa Rica y México lo están haciendo
ahora ofreciendo descuentos especiales para los residentes. Pero el
turismo doméstico en nuestro contexto debe definirse para incluir los
viajes dentro de la región. Santa Lucía, por ejemplo, está intentando
atraer visitantes de la vecina Martinica; un programa similar ha sido
lanzado en Centroamérica. Estos tipos de programas
pudieran ampliarse para convertirse en una parte integral del desarrollo
del turismo regional. Ellos hacen uso de la diversidad de la región, al
tiempo que facilitan el entendimiento cultural y los contactos de negocio.
Un acercamiento coordinado al turismo de la región pudiera partir de
las iniciativas sub-regionales ya emprendidas por la CARICOM y América
Central, respectivamente, para lanzar campañas promocionales conjuntas
como respuesta a los sucesos del 11 de septiembre. Y el marco de trabajo
ya existe, está en el acuerdo, negociado por la AEC, para establecer al
Gran Caribe como la primera Zona de Turismo Sustentable en la industria
internacional. En la 3ra Cumbre de la AEC, en diciembre del
presente año, deberá firmarse una Convención que le daría efecto legal
a la ZTS. En el ambiente internacional actual, la sostenibilidad ha tomado un nuevo significado. La Convención debe utilizarse como una plataforma para reubicar el turismo de la región. La competencia dentro de la región es natural, y continuará estando presente. Pero puede complementarse con un reconocimiento de los beneficios mutuos que se pudieran obtener a partir de una amplia cooperación regional como respuesta a la crisis.
(Fin) 15 de noviembre de 2001
|